Editoriales

Editorial correspondiente al Nº 19 – 1º trimestre 2009

Vivamos el tiempo de la promesa

Hch 7:17  Pero cuando se acercaba el tiempo de la promesa,  que Dios había jurado a Abraham,  el pueblo creció y se multiplicó en Egipto.

 

Según algunos estudiosos, durante los dos primeros siglos en Egipto, los israelitas llegaron a ser, a penas,  un centenar de personas. Sin embargo, a partir del tercer siglo de esclavitud, el crecimiento y la multiplicación se disparó hasta llegar a unos seiscientos mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños. Sin duda, la Promesa de Dios hecha a Abraham estaba viva y activa, sin límites que detengan el plan de Dios para el crecimiento y la multiplicación de su pueblo.

También, en nuestro país, por décadas hemos estado viviendo un crecimiento muy lento. La multiplicación no nos comportaba ningún problema de cálculo y, mucho menos, un problema de espacio. Pero, sin embargo, recientemente he podido constatar, en algunas visitas iglesias de FADE, cuyos templos hace pocos años eran considerados como de los más significativos en tamaño que,  la mayoría de estos lugares de culto, se han quedado pequeños durante la última década. Desde luego, esto se ha visto reflejado en las estadísticas que en el pasado congreso de nuestro 45º Aniversario hemos comprobado. En este V Congreso, precisamente, hemos vuelto a recordar lo indicado anteriormente con algunos datos mencionados durante una de las sesiones.

A pesar de las cifras, no podemos estar hablando de un crecimiento explosivo, ni tampoco totalmente generalizado. De modo que, una realidad, es que el crecimiento y la multiplicación de las iglesias de FADE está siendo ciertamente sostenido, pero no  explosivo. Esta circunstancia, en cierto modo, tiene un aspecto positivo dado que nos permite asimilar adecuadamente el desarrollo de la obra y nos podemos preparar para un futuro en el que la iglesia en España entrará en su mejor momento de la historia. Pero, también, está la otra realidad (perfectamente contrastable) en la que muchas iglesias y ministerios están luchando contra viento y marea por largos periodos de tiempo y de mucho trabajo aparentemente improductivo.  Así que, por un lado, vemos el desarrollo que nos permite ser algo entusiastas pero, por otra parte, debemos estar listos para asumir el reto de que aun existen lugares resistidos al crecimiento y la multiplicación.

Pero, sobre todo, una realidad que no podemos olvidar ni un solo instante es que aun existen muchas localidades en España que nos invitan a ser realistas y nada eufóricos ya que no tienen obra y, mucho menos, de las Asambleas de Dios. Nuestro reto es que durante la próxima década podamos desarrollar estrategias de crecimiento y multiplicación, capacitar y enviar ministerios, crear recursos económicos para una mayor solvencia económica y, sobre todo, desarrollar una misión y visión compartida por todos los ministerios e iglesias de FADE que nos lleven a emprender un impulso eficiente hacia el alcance de la nación. Desde luego, esto debería convertirse en una prioridad para cada iglesia, pastor, líder, departamento y comité de FADE. Juntos podemos conseguir un crecimiento y multiplicación incalculable.

Con todo, habiendo finalizado este V Congreso, con 46 años de historia de las Asambleas de Dios de España, seguimos con el convencimiento de que la Promesa de Dios está vigente. Lo hemos comprobado al contemplar el crecimiento del potencial existente en los ministros y ministerios, pero también en los proyectos presentes y latentes en nuestra denominación. Es verdad que las cifras son estimulantes y significativas, pero debemos ser conscientes de que el crecimiento precede a la multiplicación. Además, en este Congreso, hemos recibido Palabra que nos ha recordado la esencia del crecimiento y la multiplicación y nos ha desafiado a prevalecer en la sencillez del Evangelio con estrategias que nacen de la búsqueda de Dios con intensidad.

Una vez más, con profunda gratitud a todos los que han trabajado duramente, a los que han participado de alguna manera en el congreso, y saboreando aun la esencia de este recién clausurado evento, estando aun entre bastidores, nos estamos disponiendo para el siguiente, el que tendrá lugar en el ocaso de la primera década del siglo XXI. El 2010 nos espera; será la compuerta para una gran década, para una gran conquista.

Juan Carlos Escobar

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